

Neo-barroco
¿Un Manierismo actualizado?
Es curioso ese dicho: “darse con la misma piedra”, podría considerarse masoquismo, sin embargo, a lo largo de la historia y frente a períodos de crisis de paradigmas, reaccionamos en forma muy similar: volvemos a darnos, si bien, no exactamente con la misma, con una muy semejante que “enchulamos” y adaptamos convenientemente a los hechos de la nueva realidad.
Creo que en este asunto de la estética neobarroca, término tan de moda actualmente en las artes, (y desde Omar Calabrese en el cine), tenemos tres cuartos de lo mismo. Esta revalorización del Neobarroco y en esencia del Barroco( movimiento surgido de la crisis del manierismo) aparece en nuestro tiempo en circunstancias similares a las de los siglos XVI- XVII, y la propuesta de mundo que fundamenta su teoría estética va acompañada, al igual que entonces, de una profunda crisis del humanismo. Solo que hoy, esta crisis se manifiesta de una manera algo diferente:
Los elementos que incidieron en la aparición del barroco en esos tiempos, tienen que ver principalmente con los avances de la ciencia y con la negación del concepto de naturaleza, con el fin de la relación entre el orden divino y el humano, o del cuerpo y del alma y especialmente con el descubrimiento de la imposibilidad de conocer con certeza la realidad.
Todos estos aspectos, son también fundamento en la reaparición del Neobarroco contemporáneo, el que lleva al extremo la expresión artificiosa de la realidad, utilizando referencias ( como los manieristas) con otras obras de arte, para re-crearla. Si no podemos conocer la realidad, creamos una nueva realidad artificial por medio de un arte auto referencial, lejano totalmente de la naturaleza y de lo que se ha llamado la realidad (objetiva). Esto, no solo se ve en la literatura, el cine o en la arquitectura, también en la vida cotidiana; con la Internet, el ciberespacio y las ciudades virtuales.
Se agrega a lo anterior otra característica Manierista: la estructura inorgánica de las obras. El espectador es cautivado por la parte formal, por el gran despliegue técnico, antes que por elementos esenciales (notorio en la arquitectura y el cine contemporáneo). Este énfasis en los medios formales surge de una idea de mundo en la cual no se cree en una esencia inmutable de las cosas; el mundo y el ser no tienen centro, todo fluye constantemente, es inabarcable (como el universo desde el Big- Bang al Big Crunch, hasta nuestra vida, desde el nacimiento a la muerte) por ello, en el Neobarroco los medios de realización de la obra se transmutan finalmente en su contenido. Vivimos en una realidad de superficies, con un arte light y artificioso.
Y por último llegamos a lo más espinudo: la crisis del humanismo, de la que ya hablaban nuestros abuelos manieristas o barrocos y que en la actualidad llamamos: posthumanismo o transhumanismo. Su representante es el hombre- cyborg, mezcla ahora, no de lo humano y de lo divino, sino, de lo humano y de lo cibernético, intervenido genéticamente“a través del empleo de las nuevas ciencias y tecnologías para mejorar la anatomía y las habilidades cognitivas y corregir lo que considera aspectos indeseables e innecesarios de la condición humana, como la enfermedad o el envejecimiento”. (Wikipedia)
Es paradojal, que este hombre cibernético, posthumano, protagonista del siglo XXI, deba habérselas con una concepción estética cuyas raíces arrancan de fines del siglo XVI. Si bien lo artificioso, lo amanerado, lo barroco; se lleva con lo humano- artificial, me imagino que existen otros caminos menos visitados. Quizá esa es una de las razones del por qué las manifestaciones artísticas hoy día no emocionan, no producen en la gente lo que Kant llamó “el entusiasmo” ya que el entusiasmo es: entusiasmo por una idea. A lo mejor eso es lo que nos falta, nuevas ideas para el arte, y no solo cambios de nombre para las mismas viejas miradas.