

Bernard Tschumi
Fundación Cartier para el Arte Contemporáneo:
261, boulevard Raspail, 75014 París.
Aunque es una edificación del “siglo pasado” (1995), el edificio de la Fundación Cartier de Jean Nouvel, en París, es uno de mis preferidos en la amplia marea de la arquitectura contemporánea (que todos los días nos trae nuevas olas en materia de movimientos y re- posiciones arquitectónicas urbanas).
Como buen seguidor de la corriente fenomenológica, Nouvel ha reunido en esta obra: entorno y percepción en forma admirable. Para mí además, tiene esa belleza evanescente e inmaterial, tan bien lograda por cierto tipo de arquitectura japonesa, que trabaja con la luz, las sombras y el paso del tiempo; juegos sensoriales que trasforman el objeto construido en una serie de percepciones ambiguas que trascienden las formas físicas.
Las fachadas de cristal del edificio,conforman pantallas superpuestas que recogen el complejo fenómeno urbano del Boulevard Raspail y a su vez, dejan ver el movimiento interno propio de la Fundación, creando un encadenado, al más puro estilo clásico cinematográfico.
A mi entender, Ambos aspectos: el cinematográfico y el fenomenológico, son los que mejor definen el trabajo arquitectónico de Jean Nouvel, en especial este ejemplo de visualidad extremadamente compleja. El verdadero torrente de imágenes y puntos de vista cambiantes de esta gran panorámica que enfrenta la calle, nos recuerda la postura defendida por su compatriota, el crítico y teórico André Bazin, sobre la filmación realista en el cine.
En efecto, la imagen mediatizada de la calle podría considerarse como un plano filmado en una toma larga. A la edificación misma, se superponen además las múltiples acciones y actividades importantes o insustanciales que la calle acoge, convirtiendo la imagen de ambas en algo difícil de abarcar de una sola vez por el ojo del observador. Este se ve obligado a seleccionar, moverse y girar en distintas posiciones para poder captar la totalidad del plano. Es una manera de confundir la percepción, intensificando el carácter complejo y ambiguo de los sentidos, en forma similar a la experiencia interactiva del Cinerama.
Cuando hablamos de buen diseño, relacionado con el cine y la arquitectura, y a pesar de sus tan famosos berrinches, Jean Nouvel sigue siendo uno de mis favoritos.
Aunque es una edificación del “siglo pasado” (1995), el edificio de la Fundación Cartier de Jean Nouvel, en París, es uno de mis preferidos en la amplia marea de la arquitectura contemporánea (que todos los días nos trae nuevas olas en materia de movimientos y re- posiciones arquitectónicas urbanas).
Como buen seguidor de la corriente fenomenológica, Nouvel ha reunido en esta obra: entorno y percepción en forma admirable. Para mí además, tiene esa belleza evanescente e inmaterial, tan bien lograda por cierto tipo de arquitectura japonesa, que trabaja con la luz, las sombras y el paso del tiempo; juegos sensoriales que trasforman el objeto construido en una serie de percepciones ambiguas que trascienden las formas físicas.
Las fachadas de cristal del edificio,conforman pantallas superpuestas que recogen el complejo fenómeno urbano del Boulevard Raspail y a su vez, dejan ver el movimiento interno propio de la Fundación, creando un encadenado, al más puro estilo clásico cinematográfico.
A mi entender, Ambos aspectos: el cinematográfico y el fenomenológico, son los que mejor definen el trabajo arquitectónico de Jean Nouvel, en especial este ejemplo de visualidad extremadamente compleja. El verdadero torrente de imágenes y puntos de vista cambiantes de esta gran panorámica que enfrenta la calle, nos recuerda la postura defendida por su compatriota, el crítico y teórico André Bazin, sobre la filmación realista en el cine.
En efecto, la imagen mediatizada de la calle podría considerarse como un plano filmado en una toma larga. A la edificación misma, se superponen además las múltiples acciones y actividades importantes o insustanciales que la calle acoge, convirtiendo la imagen de ambas en algo difícil de abarcar de una sola vez por el ojo del observador. Este se ve obligado a seleccionar, moverse y girar en distintas posiciones para poder captar la totalidad del plano. Es una manera de confundir la percepción, intensificando el carácter complejo y ambiguo de los sentidos, en forma similar a la experiencia interactiva del Cinerama.
Cuando hablamos de buen diseño, relacionado con el cine y la arquitectura, y a pesar de sus tan famosos berrinches, Jean Nouvel sigue siendo uno de mis favoritos.
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